8M. DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

 

Un recorrido por su origen y por su historia, y una mención especial a seis mujeres que lucharon por sus derechos y por los de TODAS.


    En 1977, la ONU aprobó una resolución por la que se declaró el 8 de marzo el Día Internacional de la Mujer. Desde entonces, han sido varias las explicaciones históricas sobre los hechos que se conmemoran ese día. Las tesis norteamericanas sitúan su origen el 8 de marzo de 1857, jornada en la que 120 trabajadoras de la industria textil neoyorquina alzaron la voz y se manifestaron por primera vez en contra de los bajos salarios y las condiciones inhumanas de trabajo. Otras tantas mujeres del sector de la confección paralizaron las fábricas con las mismas exigencias en 1908, año en que se celebró en Chicago una Jornada de las Mujeres, “a favor del sufragio femenino y contra la esclavitud sexual”. Al mismo tiempo, las sufragistas Emmeline y Christabel Pankhurst eran encarceladas en Londres por las adhesiones que suscitaban sus iniciativas en favor del voto de las mujeres.
Las protestas se sucedieron en 1909 en una nueva marcha multitudinaria el 8 de marzo bajo el lema de “Pan y Rosas” (‘autonomía socioeconómica y calidad de vida’), que a las demandas laborales incorporó entre sus objetivos el reconocimiento del derecho al voto femenino. Fue este un hecho clave, pues evidenció la solidaridad recíproca entre obreras y sufragistas, lo que las llevaría a actuar colectivamente.
    Podemos decir, por tanto, que la idea de señalar un “Día de la Mujer” surgió en círculos de mujeres de tendencia socialista. Así, sufragismo, socialismo, obrerismo y feminismo se hallan en el nacimiento del 8 de marzo.
    En 1911, se celebraba este día por primera vez en varios países europeos: Alemania, Austria, Suiza y Dinamarca, acompañado por manifestaciones que exigían, además del derecho al voto y a ejercer cargos públicos, el derecho al trabajo y a la formación profesional. Al año siguiente, se extendió a Francia, Países Bajos y Suecia; en 1913 incluso a Rusia. En 1914, el 8 de marzo se celebró también con el objetivo de la paz, protestando contra la guerra que amenazaba a Europa.
    Pero, sin duda, lo que terminó por reforzar el carácter reivindicativo de este mes en los años siguientes fue la desgracia ocurrida el 25 de marzo de 1911. Aquella madrugada se produjo un gran incendio en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York, en la que trabajaban 146 mujeres que quedaron atrapadas. Al no encontrar una vía de escape, pues los propietarios habían bloqueado todos los accesos con el fin de evitar robos, muchas de las trabajadoras saltaron por las ventanas del edificio y resultaron gravemente heridas en la caída. Murieron más de 100 mujeres. Fue una escena dramática que conmovió a la opinión pública, y que obligó al gobierno de Estados Unidos a establecer leyes para la mejora de la seguridad laboral en el sector industrial.
    Después de estos primeros años, la celebración del 8 de marzo en los diferentes países no tuvo siempre la misma continuidad, ni se produjo en la misma fecha ni bajo las mismas reivindicaciones. Aunque, paulatinamente, mediante manifestaciones callejeras, las mujeres activaron la conciencia femenina e hicieron posible que sus demandas se movieran hacia problemas políticos más amplios, es decir, la defensa de sus derechos en ámbitos más extensos.
    Fue, como hemos dicho anteriormente, en 1977 cuando las Naciones Unidas terminaron por participar de este movimiento, proclamando el Día para los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.
    En España, la primera manifestación feminista se convocó en enero de 1976, pero al no estar permitida fue reprimida por la policía. El primer 8M en nuestro país tuvo lugar en 1977, momento que las mujeres aprovecharon para plantear cuestiones como la necesidad de la educación sexual, la legalización de la venta y uso de anticonceptivos y la despenalización del aborto. Especial relevancia tuvieron también sus protestas acerca del campo laboral, que terminaron logrando que la Constitución Española, aprobada un año después, legalizara las organizaciones feministas y reconociera la igualdad ante la ley entre hombres y mujeres como uno de los principios del nuevo ordenamiento jurídico.
    Desde entonces, el número de participantes en las distintas manifestaciones por el 8M convocadas en los últimos años se ha ido incrementando notablemente. Así, las cifras hablan por sí mismas. En el año 2000 en la manifestación convocada en Madrid había alrededor de 1.000 participantes entre la plaza de Jacinto Benavente y la glorieta Emperador Carlos V. En cambio, en el 2019 hubo 375.000 asistentes entre el Paseo del Prado y la Plaza de España. Este incremento se ve, sobre todo, reflejado en los números del año 2017 en adelante. De hecho, en 2017 se pasó de 5.000 personas del año anterior a 170.000 participantes.
    2018 fue un año importante, tuvo lugar el Paro Internacional o Huelga Internacional Feminista y se logró una movilización sin precedentes. Las calles de todas las ciudades españolas se llenaron de hombres y de mujeres que reivindicaban la igualdad de derechos entre ambos.
    En 2020, el Día de la Mujer estuvo en el centro de la polémica debido a las marchas celebradas días antes de que se decretara el confinamiento. Este año no hay menos polémica al verse en medio de discrepancias suscitadas por un debate entre la necesidad de seguir cumpliendo las medidas sanitarias evitando concentraciones masivas para proteger la salud pública y el derecho de los ciudadanos y ciudadanas a manifestarse.
    Sin duda, pese a ser un 8M atípico o diferente, continúa siendo un día importantísimo en el que seguir celebrando y reivindicando el feminismo. Desde la Escuela Embajadora Europea del IES Pérez Galdós queremos conmemorarlo reseñando en nuestro artículo a mujeres activistas tanto europeas como internacionales que lucharon por la igualdad de derechos entre hombres y mujeres

                                                            Olympe de Gouge
Nació en Manchester el 15 de julio de 1858 y falleció el 14 de junio de 1928 en Hampstead.  Fue una activista política británica y líder del movimiento sufragista, el cual ayudó a las mujeres a ganar el derecho a votar en Gran Bretaña. En 1903 fundó la Unión Social y Política de las Mujeres.

                                                           Emmeline Pankhurst
Nacida en Montauban el 7 de mayo de 1748 y guillotinada el 3 de noviembre de 1793 en París, fue una de las primeras feministas de la historia. Defendió la igualdad entre el hombre y la mujer en el derecho al voto, en el acceso al trabajo público, a poder hablar en público de temas políticos, a poder acceder a la vida política, a poseer y controlar propiedades, a formar parte del ejército; incluso a la igualdad fiscal así como el derecho a la educación y a la igualdad de poder en el ámbito familiar, entre otros.

                                                                       Clara Campoamor
    Nació el 12 de febrero de 1888, tras la muerte de su padre dejó los estudios y trabajó para ayudar a su familia. Se licenció con 36 años en la Facultad de Derecho y ejerció como diputada por el Partido Radical. Fue bastante influyente en la lucha por los derechos de la mujer, puesto que hizo que la Constitución republicana de 1931 reconociera el derecho al voto la mujer, sin embargo, no duraría mucho ya que con la dictadura volverían a perder este derecho durante 40 años. Con la Guerra Civil se exiliaría y durante su vida publicaría algunas obras relacionadas con los derechos de la mujer. Finalmente, fallecería el 30 de abril de 1972.
                                                                   Concepción Arenal
    Nació el 30 de enero de 1820. A los 8 años perdió a su padre, un militar liberal que se opuso a la monarquía. Estudió derecho en la universidad teniendo que vestir de hombre, aunque se dedicaría a la escritura. En su vida llevó a cabo acciones influyentes en la lucha por los derechos de la mujer en obras como son La mujer del porvenir, La educación de la mujer o El estado actual de la mujer en España. Sería, posteriormente, visitadora de cárceles de mujeres, entre otras obras de caridad que haría a lo largo de su vida y finalmente fallecería el 4 de febrero de 1893.
                                                                  Tarcila Rivera Zea
    Es una de las más reconocidas activistas indígenas en Perú y en el mundo. Ha sido premiada y reconocida por UNICEF, la Fundación Ford, la Fundación Fuego Sagrado, el Ministerio de Cultura y el Ministerio de la Mujer del Perú, por su destacada trayectoria y valioso aporte a la promoción y defensa de las culturas y pueblos indígenas. Es la fundadora y la presidenta de la CHIRAPAQ (Centro de Culturas Indígenas de Perú), una asociación que promueve la afirmación de la identidad cultural y la formación de mujeres y jóvenes indígenas líderes, muchas de las cuales ocupan hoy cargos públicos en sus comunidades y gobiernos locales.
                                                                 Wu Rongrong  
    Aunque parezca que ya estamos empezando a solventar la desigualdad que hay entre la mujer y el hombre, no avanzan igual en todos los países. Wu Rongrong es una activista por los derechos de la mujer que nació en el año 1985 y formó parte de las cinco activistas chinas que en 2015 fueron detenidas por planear una campaña contra el acoso sexual en los medios de transporte públicos chinos. La campaña consistía en repartir pegatinas con frases como “stop al acoso sexual”, por la cual permaneció en prisión durante más de un mes.                    
 
    Este último caso de Wu Rongrong nos demuestra que, aunque hemos avanzado mucho en los últimos tiempos, no debemos relajarnos, pues la realidad actual aún continúa exigiendo esfuerzos para lograr el ejercicio de los derechos humanos para muchas mujeres que siguen sin poder disfrutar de ellos. En palabras de Consuelo Flecha, catedrática española, doctora en Ciencias de la Educación por la Universidad Complutense de Madrid y catedrática de Historia de la Educación  desde 1998, “el 8 de marzo tiene que ser un punto de encuentro en el que fortalecerse para seguir trabajando el resto del año. Para afirmar que la historia siempre ha podido ser de otra forma. Porque esta no responde a un destino ciego e inexorable, sino que es el resultado de las voluntades, inteligencias, ignorancias e intereses de quienes han tenido la posibilidad y la capacidad de gestionar y decidir. Que la historia puede ser cambiada…”.


 

                Olympe de Gouge                                 Clara Campoamor

Emmeline Pankhurst

                                       Alba Cabrera,  Alba García, Ana Gutiérrez y Lucía Motas (1ºBachillerato F)