Con motivo de la conmemoración del Día de Europa, el 9 de mayo, la Escuela Embajadora Europea del IES Pérez Galdós ha llevado a cabo una serie de actividades y propuestas. Entre ellas, su Equipo de Prensa ha investigado sobre las fake news, su impacto en la sociedad actual y la lucha de la UE por frenar la desinformación que estas provocan. El reportaje que se presenta a continuación es el resultado del trabajo realizado por estos Embajadores Junior.
¿Qué son las fake news?
Las noticias falsas, más conocidas con el anglicismo fake news, son un tipo de bulo que consiste en un contenido pseudoperiodístico difundido a través de portales de noticias, prensa escrita, radio, televisión y/o redes sociales, y cuyo objetivo es la desinformación.
Podríamos decir que la difusión de noticias falseadas con el objeto de influir en las conductas de una comunidad no es un fenómeno nuevo aunque parezca que ha proliferado en los últimos años sino que tiene antecedentes desde la antigüedad. Sin embargo, dado que su alcance está relacionado con los medios de reproducción de información, su velocidad de propagación resultaba escasa en las etapas históricas previas a la aparición de los medios de comunicación de masas. Así, durante las décadas iniciales de la era común, los primeros cristianos fueron perseguidos debido a que circulaban rumores según los cuales ejecutaban «prácticas repugnantes» como el incesto, el infanticidio y el canibalismo. Siglos después, estas mismas acusaciones pesarían sobre paganos, judíos y supuestos herejes. Por ejemplo, en 1475 se difundió en Trento la acusación de un supuesto crimen ritual practicado por judíos del cual resultó víctima un niño de dos años llamado Simón. Varios miembros de la comunidad judía fueron condenados a muerte y el niño fue canonizado como mártir. En 1965, revisado el caso, se comprobó que los judíos condenados eran inocentes y se suprimió el culto del niño. Pese a la revisión del caso, algunos grupos antisemitas o de posturas radicales aún sostienen en la actualidad que Simón de Trento fue efectivamente un niño martirizado por los judíos.
¿Cuál
ha sido el impacto de las fake news en la actualidad?
En el marco de la
emergencia global producida a raíz de la pandemia por coronavirus de 2019-2021, diversas
instituciones de administraciones nacionales alertaron acerca de la gran reproducción
y divulgación de noticias falsas. Entre algunas
de las muchas que se multiplicaron en las primeras semanas del brote, recordamos, por ejemplo, aquellas que vinculaban
la propagación del virus con el clima del lugar; las que indicaban que el contagio podía evitarse mediante baños en
agua caliente, secadores de mano, lámparas ultravioletas o rociando el cuerpo con
alcohol o cloro; o las que afirmaban que la ingesta de ajo era una medida
preventiva adecuada para evitar el contagio.
Los investigadores observaron que, si bien nunca llegaban a desaparecer, las noticias falsas en los mensajes tendían a disminuir en relación directa al acercamiento del brote al país en donde esos mensajes eran emitidos. Hacia fines de 2020 y ante la inminencia del comienzo de vacunación masiva en distintos países, comenzaron a propagarse con intensidad una serie de rumores y noticias falsas que alertaban sobre supuestos planes para colocar microchips en las personas mediante la inyección, el supuesto cambio en el código genético y los efectos secundarios en general.
¿Qué postura ha adoptado la Unión Europea frente a
la desinformación?
La UE (Unión
Europea) ha tomado numerosas medidas para prevenir la existencia de las fake
news. Con este mismo propósito, el pasado 5 de diciembre de 2018 se
invirtieron cinco millones de euros en un Plan de Acción contra la Desinformación.
Este proyecto se compone de cuatro pilares fundamentales.
El primer punto consiste en el aumento de recursos
fiables para, así, difundir información real que contraste las noticias
falsas. Además, esto podría ayudar a la detección precoz de estas últimas,
evitando que se difundan con tanta rapidez. También, el programa propone una
respuesta coordinada creando un sistema de alerta eficiente entre las
instituciones de la UE y sus Estados miembros para solucionar este tipo de
problemas a tiempo real e interrumpir de raíz su divulgación. Asimismo, la UE
pretende exigir el cumplimiento del código de buenas prácticas a
aquellas plataformas que proporcionan información en línea. La finalidad
principal consiste en la eliminación de las cuentas falsas (bots) para
lograr adquirir la transparencia política.
Igualmente, el proyecto plantea la creación de grupos de verificación y contraste de datos para contraponer noticias y detectar fake news. Este programa puede resultar incluso ambicioso y tiene ciertas limitaciones ya que se corre el riesgo de limitar la libertad de expresión. La cuestión es que no hay un límite claro entre el concepto de libertad y el hecho de provocar la desinformación. Esto supone un debate que dificulta la toma de medidas por parte de la UE.
¿Qué medidas han tomado los países europeos?
En los últimos años, todos los países europeos han ido adoptando decisiones legislativas o técnicas para intentar frenar la amenaza que suponen las fake news al derecho a la información. Aquí ofreceremos un pequeño recorrido por las acciones llevadas a cabo por algunos países contra la desinformación.
España
El gobierno lanza un plan anti fake
news en el que se pretende hacer una continua búsqueda de estas en la red, estudiar
los casos y dar una "respuesta política" en el caso de poder
atribuirse el ser una campaña de desinformación contra España por parte de
algún Estado extranjero. Esto es lo que queda por escrito en el Procedimiento
de Actuación contra la Desinformación aprobado el 6 de noviembre de 2020, y
publicado en el BOE. “En ningún caso vigilará, censurará o limitará el libre y
legítimo derecho de los medios a ofrecer sus informaciones”, señala también el
Gobierno. “Lejos de la interpretación que se está queriendo dar, es justo un mecanismo
para evitar que campañas de desinformación puedan convertirse en una amenaza
para nuestras democracias y los valores de libertad y derechos que las
sustentan”, añade el Gobierno, que destaca esta iniciativa en un esfuerzo
coordinado de todas las democracias europeas.
Francia
Este país aprobó en noviembre del 2018
la Ley contra la manipulación de la información. En esta, se le presta especial
atención a la seguridad de los procesos electorales incluyendo la exigencia de
transparencia de las plataformas digitales. Incluso por mandato judicial, se
puede pedir que paralicen las noticias que se consideren falsas. Como todo,
tiene aspectos polémicos, como la capacidad de detener transmisiones de
servicios de televisión que se crea que están controlados por países ajenos. Su
verificación ha sido encomendada a la CSA (Autoridad de Radiodifusión
Francesa).
Dinamarca
En 2019, se introdujo una modificación
en el Código Penal que ajusta como delito la ayuda a la desinformación que
permita a un actor extranjero influir en la opinión pública. Se han creado
también grupos de trabajo interministeriales para luchar contra la manipulación
de información en los servicios de inteligencia de terceros países en los
procesos electorales.
Alemania
El año pasado se acordó modificar la Ley
de aplicación en las redes sociales para obligar a las operadoras a introducir
procedimientos de denuncia de contenido ilegal o denigrantes (ya sean noticias
falsas o pornografía infantil), y amenaza con multas de hasta 50 millones de
euros. La ley ha creado una Unidad de Comunicación Estratégica del Ministerio
de Exteriores para ayudar a contrarrestar la desinformación.
Italia
En este país se creó en abril de 2020 una unidad de seguimiento para combatir la difusión de fake news que tuvieran relación con la Covid-19 en las redes sociales y en las webs. Esto se hizo bajo la tutela del subsecretario de Estado a la Presidencia del Consejo de Ministros. También se ha creado una “comisión parlamentaria de investigación sobre la difusión masiva de información falsa”.
Reino Unido
En 2018 se creó el Equipo de
Comunicaciones de Seguridad Nacional (NSCT) perteneciente al Sistema de
Seguridad Nacional. Lo compone el Gabinete del primer ministro y varios
ministerios. Reino Unido ha sido de los primeros en la formación de
funcionarios para poder detectar las fake news y ha logrado que muchos
medios se unan a esto con ese fin.
Países Bajos
Actualmente, está en desarrollo un marco legislativo para la lucha contra la desinformación junto el apoyo de los tribunales. Se quieren reforzar las sanciones con respecto a la manipulación de informaciones durante los procesos electorales. El Código Penal contempla penas sobre un uso incorrecto de las plataformas digitales.
¿Está teniendo resultado esta lucha de la Unión Europea contra la desinformación?
En efecto, la UE está actuando a favor
de ganar la lucha que se ha propuesto, y prueba de ello, es el antes mencionado
Plan de Acción contra la Desinformación (2018). Pero, aunque la institución
europea esté tomando medidas paulatinamente, es un hecho que aún rondan a diario
por la red muchos ejemplos de fake news, tal y como hemos podido
comprobar en la reciente pandemia.
Lo que resulta evidente es que, pese a estas
medidas, en nuestras manos se encuentra el deber de cumplir con la
responsabilidad de contrastar la información con la que nos topamos, y de
acudir siempre para ello a fuentes fiables. Por ello, queremos remarcar la gran
labor que podemos hacer cada uno de nosotros al no sumarnos a esta ola de
desinformación divulgando datos falsos o engañosos, puesto que es nuestra
responsabilidad individual ser críticos con la información que nos encontramos
antes de divulgarla a través de cualquier medio.
En conclusión, aunque parezca que esta
sea una lucha únicamente perteneciente a grandes organismos, nosotros, desde
nuestra relativa pequeñez, con una ligera reflexión, podemos contribuir
bastante a ella. Y es que con un acto tan simple como es detenernos a juzgar la
información con la que nos encontramos, ya estamos contrarrestando en gran
medida toda la trascendencia negativa que pueden tener las fake news.
Alba Cabrera, Alba García, Ana Gutiérrez y Lucía Motas (1º Bachillerato F)
Andrea Rosa y Javier Pulido (1º Bachillerato I)
